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lunes, 19 de enero de 2009

El agua en el planeta Tierra

¿Cuál es el origen del agua en la Tierra? ¿De dónde salió? Toda el agua actualmente presente sobre la superficie de la Tierra proviene de su interior (aunque hay discusión en esto, ya que también se piensa que proviene de los cometas que han chocado con nuestro planeta), la cual la ha ido liberando progresivamente, desde su formación hace 4600 millones de años. Aunque este proceso aún continua, se calcula que el agua que formó los océanos y atmósfera actuales había salido ya hace 2500 millones de años, y que la tasa actual de degasificación es mucho menor.

La diferencia con otros planetas, en cuanto al contenido de agua, se debería a que éstos no pudieron retenerla sobre su superficie y el agua escapó al espacio.

lunes, 12 de enero de 2009

Química líquida

La "oceanografía química" (la división es un producto nuestro) estudia, simplemente, el océano desde el punto de vista químico. Se encuentra estrechamente relacionada con al menos cuatro áreas básicas: física, química, biología y geología, además de la limnología, lo que le confiere un sabor multidisciplinario único. Sin embargo, en nuestro planeta el océano y los sistemas acuáticos están integrados en uno solo, lo que cambia es la forma de estudiarlo y el tipo de procesos que deseamos comprender, así que este término no parece ser el más correcto. Si bien el enfoque analítico, de separar las partes de la realidad para estudiarla es muy útil, para la comprensión profunda de ésta es necesaria la síntesis, la reintegración de la información.

En contraparte, el término "química acuática" hace referencia constante a los aspectos físicos, biológicos y geológicos que están inevitablemente asociados a los procesos químicos en los cuerpos de agua. Además, engloba a todos los tipos de sistemas acuáticos distintos al océano que existen en nuestro planeta como ríos, lagos, embalses, cenotes, charcas, estuarios, fiordos, lagunas costeras, ríos subterráneos y humedales.
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jueves, 16 de octubre de 2008

La Ciencia por Gusto

Posted: 15 Oct 2008 03:30 PM CDT
por Martín Bonfil Olivera
Publicado en Milenio Diario, 15 de octubre de 2008

Medusas y apuestas científicas

Al principio fue la curiosidad, la inútil curiosidad. En 1955 el científico japonés Osamu Shimomura fue comisionado por su jefe en la Universidad de Nagoya para estudiar por qué el molusco Cypridina brillaba en la oscuridad.

Shimomura logró aislar la proteína bioluminiscente que, mediante una reacción química, producía el brillo. Fue contratado en la Universidad de Princeton, donde comenzó a estudiar por qué la medusa Aequorea victoria brillaba con luz verde. Lo que descubrió en 1962 fue otra proteína bioluminiscente, que llamó aequorina. Pero la aequorina brillaba en color azul; la medusa viva, en verde. ¿Por qué?

Respuesta: había una segunda proteína, pero fluorescente (es decir, que brillaba con sólo recibir luz azul o ultravioleta, sin reacciones químicas) y emitía luz verde. La proteína verde absorbía la luz azul de la aequorina para darle su fantasmal brillo verdoso a las medusas. A falta de imaginación, esta segunda proteína se llamó "proteína verde fluorescente" (GPF).


En 1988 Martin Chalfie, de la Universidad de Columbia, oyó hablar de la GFP y se dio cuenta de su inmenso potencial como marcador molecular. Se le ocurrió pegarla, mediante ingeniería genética, a otras proteínas. Así, el brillo de la GFP revelaría donde se hallan éstas dentro y fuera de la célula.

Finalmente Roger Tsien, de la Universidad de California, logró modificar la GFP con ingeniería de proteínas. Produjo variantes que brillaban con luz cian, azul y amarillo. También identificó proteínas similares en otros organismos, incluyendo una de brillo rojo proveniente de un coral. Así se completó una paleta de colores que hoy permite estudiar la localización y movimientos de proteínas en células vivas con un nivel de detalle inimaginable hasta hace poco.

Usted ya lo sabe: esta historia termina con un premio Nobel de química. Pero, ¿cuál es la moraleja? Que la ciencia no es un sistema dirigido, que se pueda forzar para obtener resultados predeterminados. Es más bien un sistema de apuestas, donde sólo comprando muchos boletos —apoyando una gran cantidad de ciencia "básica"— puede de vez en cuando ganarse un premio mayor. Como el obtenido a partir de la "inútil" curiosidad de Shimomura, que quería saber por qué brillan las medusas.
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